miércoles, abril 23

Crochet o ganchillo, punto o tricot, ¿la nueva meditación?

Recuerdo mi primer intento de meditación. Me senté en medio de un grupo de personas que siguiendo las instrucciones de nuestra guía debíamos cerrar los ojos y centrarnos en el ritmo de nuestra respiración y no pensar, quedarnos en blanco.



Hay pocas cosas que me resulten tan difíciles, mi cabeza se empeño en llevarme a sitios y lugares uno tras otro como saltando y poniéndome cada vez mas nerviosa. Qué si tenía que llamar a mi hermana, que se no me olvidara contestar el mail de Pedro, ¿habría mi marido confirmado la reserva para el fin de semana?, umm, creo que tengo que sacar otro metrobus, se me olvidó comprar leche, y puedo aprovecha mañana y cambiar los zapatos esos que al final no resultaron tan cómodos como parecían ...


Era incapaz de centrarme y cuanto mas lo intentaba peor parecían ir las cosas.

Me sentía tonta, acomplejada, abrí los ojos y observe a los demás a mi alrededor y me parecieron ridículos, evidentemente ese no era mi lugar y mucho menos esa no era la forma de liberarme del estrés que me estaba consumiendo.



Conclusión, la meditación de este tipo no es para mi.



 Penélope desgrana el tiempo entre sus dedos, tejiendo y destejiendo

Sin embargo el tejer, es una forma de meditación, una actividad relajante, repetitiva, que te lleva a centrarte en algo que hacer en lugar de simplemente estar sentado respirando.



Cada punto te lleva a prestar plena atención, a centrarte en el aquí y ahora, como suelo decir una meditación activa, que requiere un tipo de concentración que te ayuda a aislarte y mirar hacia tu interior, y te reconecta contigo misma.



Este tipo de trabajo es ideal para personas muy ansiosas, con problemas de adicciones y depresion, a quienes les cuesta mucho realizar una actividad pasiva o meramente contemplativa.
Con las manos ocupadas, no fumamos, nos olvidamos de ese chocolate y también de la tristeza que amenaza con invadirnos.



Te dejo algunos consejos para que la experiencia sea completa.

  • Elije un proyecto fácil para tu nivel de conocimientos, puedes empezar por simples cuadrados o círculos, algo cuya técnica domines.
  • Busca que el conteo de puntos sea repetitivo y sencillo, no intentes hacer demasiadas texturas o figuras que exijan estar pendientes todo el tiempo de contar los puntos. Una bufanda, una manta, algo simple
  • Escoge fibras que se tejan fácilmente, sin pelos ni texturas y busca colores que te agraden y tranquilicen.
  • Establece una pequeña rutina diaria que te permita seguir tu proyecto.


... y así, sin darte cuenta, el solo hecho de tener contigo el ganchillo o de sostenerlo en la mano te ayudara a recordar quien eres y que es lo que eliges en tu vida.



¡Es como tener una varita mágica!

Cuéntame que haces tu para relajarte y centrarte ...