Yarnbombing en Gernika


La guitarra de Iparragirre, el texto de la jura del lehendakari Aguirre, además de árboles y bancos en San Juan Ibarra, amanecieron ayer adornados con piezas de lana de vistosos colores. Ello es fruto del Yarn Bombing, una corriente que cuenta con numerosos trabajos artísticos en ciudades del mundo y que en la madrugada del miércoles adornó Gernika-Lumo.


A lo largo de la noche cuatro duendecillos se encargaron de vestir las piezas del mobiliario urbano, concluyendo una labor que se ha estado pergeñando desde hace más de dos meses. "Hemos estado sacando fotos, tomando medidas y tejiendo las piezas", explicó una de las anónimas promotoras. "Las hemos colocado de noche y entre semana porque anda menos gente por la calle. Desde la comisaría de la Ertzaintza nos han visto pero no nos han dicho nada".

La inspiración le llegó a través de internet, donde en un blog un grupo de gernikarras conoció la experiencia en lugares como Londres, París o Nueva York, donde algunas de las piezas tejidas resultan sencillamente espectaculares. "Nos gustó y hemos querido traerlo a Gernika para dar más color a las calles".

QUE NO DECAIGA "La respuesta de las autoridades no nos ha desanimado, aunque sí nos ha decepcionado. Está muy en boga el tema de Astra pero a nosotros nos han quitado de inmediato esta muestra cultural. Creemos que no hacen ningún daño a nadie", opinaron. "Sabemos que se trata de un arte que no puede durar toda la vida, pero no esperábamos que fuera tan efímero".
Por el contrario, la respuesta de la gente ha servido para premiar su esfuerzo. "Nos anima el haber visto la reacción de la gente, sobre todo por parte de los niños que se acercaban y lo tocaban. Ha sido muy bonito".

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